Lógica informal

Una entrada que me parece interesante para introducir el tema:

Hemos comentado en el aula la figura del filósofo y lógico británico Charles Lutwidge Dodgson (1832-1898), más conocido por su seudónimo literario: Lewis Carroll, el creador de la inmortal “Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas” (además de una serie de obras menos conocidas, pero igualmente interesantes, sobre el mundo de la lógica, en especial “A través del espejo y lo que Alicia encontró allí”). Recientemente, el director Tim Burton nos ha sorprendido con una peculiar adaptación del clásico infantil titulada igualmente “Alicia en el país de las maravillas” (Walt Disney 2010). Se trata de un interesante juego lógico plagado de acertijos y adivinanzas, en el que se utilizan las palabras de un modo peculiar para generar razonamientos extraños, a veces contradictorios, otras simplemente absurdos. Os dejo con el arranque de la película: la caída de Alicia por la madriguera del conejo y el encuentro con los gemelosTweedledum Tweedledee (tenéis ejemplos de sus “acertijos lógicos” en el libro de Raymond Smullyan titulado “¿Cómo se llama este libro?” que hemos comentado hace unos días). Una interesante cinta para pasar un rato divertido.

Una versión igualmente sorprendente de la historia de Alicia la podemos encontramos en la enigmática “El laberinto del fauno” (Coproducción 2006) de Guillermo del Toro. Si bien los personajes y la historia son diferentes, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: como reconocer la diferencia entre la realidad y la ficción cuando nos enfrentamos a personajes que nos proponen acertijos lógicos que debemos resolver. Nuestra protagonista se sumerge en un mundo de fantasía atraído por un misterioso fauno en el que nada es lo que parece. También ella se encuentra con seres extraños que nos sugieren enrevesadas proposiciones lógicas que nuestra protagonista debe desentrañar con la ayuda de la lógica informal. Se nos muestra aquí algunas interesantes “paradojas lógicas (enunciados aparentemente correctos que encierra una contradicción, al proponer un círculo vicioso que ataca nuestro sentido común). Aunque puedan parecer enredos o juegos de palabras sin importancia, en realidad las paradojas (al igual que la “aporías” y las “antinomias”) ponen en tela de juicio la consistencia del lenguaje y de los sistemas lógicos.

Para comprender mejor el sentido del uso del lenguaje, debemos primero aprender a detectar confusiones y errores, muy especialmente en la construcción de las “argumentaciones” (en la “forma” o “estructura” de las mismas). El filósofo y lógico Francisco Conde nos regala esta interesante tabla para hilar un “discurso vacío”: tomemos cualquier expresión de las casillas de la columna I y juntémosla con cualquier expresión de las casillas de las columnas IIIIIIV sucesivamente. El resultado es un discurso no argumentativo, que parece dar razones de sus afirmaciones pero no lo hace. Se podría incluso repetir el ciclo de forma infinita, y el orador podría pasarse horas repitiendo frases que carecen por completo de referencia, o con una referencia tan vaga e imprecisa que justamente no se acaba de decir algo.

I
II III IV
Queridos colegas la realización de los deberes del programa nos obliga al análisis de las condiciones financieras y administrativas existentes
Por otra parte la complejidad de los estudios de los dirigentes cumple un rol esencial en la formación de las directivas de desarrollo para el futuro
Asimismo el aumento constante en calidad y en extensión de nuestra actividad exige la precisión y la determinación del sistema de participación general
Sin embargo, no olvidemos que la estructura actual de la organización ayuda a la preparación y a la realización de las actitudes de los miembros de las organizaciones hacia sus deberes
De igual manera el nuevo modelo de la actividad de la organización garantiza la participación de un grupo importante en la formación de nuevas proposiciones
La práctica de la vida cotidiana prueba que el desarrollo continuo de nuevas formas de actividad cumple deberes importantes en la determinación de las directrices educativas en el sentido del progreso
No es indispensable argumentar el peso y el significado de estos problemas, ya que la garantía constante, nuestra actividad de información y de propaganda facilita la creación del sistema de formación de cuadros que corresponda a las necesidades
Las experiencias ricas y diversas el reforzamiento y desarrollo de las estructuras obstaculizan la apreciación de la importancia de las condiciones de las actividades apropiadas
El afán de organización, pero sobre todo la consulta de los numerosos militantes ofrece un ensayo interesante de verificación del modelo de desarrollo
Los principios superiores ideológicos, así como el inicio de la acción general de formación de actitudes implica el proceso de reestructuración y de modernización de las formas de acción

Recordad que los “lenguajes naturales” permite la formación de discursos que presentan una referencia muy vaga, o que no pretende tener ninguna referencia en absoluto, con lo que el lenguaje se está usando para finalidades que no tienen nada que ver con establecer argumentaciones (buen ejemplo de ello es el “lenguaje poético”). Por ello se impone la necesidad de generar “lenguajes artificiales” con los que poder estudiar con claridad y comodidad la argumentación lógica (y a esto es a lo que llamamos “lenguaje formal”). Estos lenguajes se caracterizan por representar la “forma lógica”, esto es, la “estructura argumentativa” responsable de la formación de argumentaciones correctas, donde prevalece su carácter “sintáctico” (o nivel de formación de estructuras) y no su carácter “semántico” (o nivel de significado).

Y un último y divertido entretenimiento para cerrar el artículo: ya que hablamos de acertijos lógicos, nada mejor que echarle un vistazo al conocidísimo juego lógico propuesto por Albert Einstein (1879-1955) a principios del pasado siglo. Recordad que el propio autor predijo que el 98 por ciento de la población mundial sería incapaz de resolver este acertijo en menos de una hora de tiempo. El acertijo dice así:

Existen cinco casas pintadas de diferentes colores y en cada una de ellas vive una persona con una diferente nacionalidad. Los cinco dueños beben una determinada bebida, fuman una determinada marca de cigarrillos y tienen una determinada mascota. Ningún dueño tiene la misma mascota, fuma la misma marca de cigarrillos o bebe la misma bebida.”

La pregunta es: ¿quién tiene el pez?

1. El británico vive en la casa roja.

2. El sueco tiene como mascota un perro.

3. El danés toma te.

4. La casa verde está a la izquierda de la casa blanca.

5. El dueño de la casa verde toma café.

6. La persona que fuma “Pall Mall” tiene un pájaro.

7. El dueño de la casa amarilla fuma “Dunhill”.

8. El que vive en la casa del centro toma leche.

9. El noruego vive en la primera casa.

10. La persona que fuma “Blends” vive junto a la que tiene un gato.

11. La persona que tiene un caballo vive junto a la que fuma “Dunhill”.

12. El que fuma “Blue Master” bebe cerveza.

13. El alemán fuma “Prince”.

14. El noruego vive junto a la casa azul.

15. El que fuma “Blends” tiene un vecino que toma agua.

Con lo difícil que es ilustrar este tipo de contenidos se me ha ocurrido que tal vez os sea útil el arranque de la película “Los crímenes de Oxford”  (2008) del español Álex de la Iglesia, basada en la novela del escritor argentino Guillermo Martínez titulada “Crímenes imperceptibles, un más que interesante repaso a la historia de las matemáticas (entre crimen y crimen, dicho sea de paso, porque solo matemáticas hubiera sido un poco aburrido). El arranque de la película muestra a un viejo profesor oxoniense que parece un trasunto de nuestro conocidoBertrand Russell (el autor que desarrollo la llamada lógica simbólica, que tan ocupados nos ha tenido estas últimas semanas), que nos alecciona acerca de la verdad, o de su búsqueda, que siempre es más interesante. De paso, nos expone una tesis bien conocida en el mundo de la filosofía, la presentada a principios de siglo por el filósofo Ludwig Wittgenstein en su famoso “Tractatus logico-philosophicus”, que compara la filosofía con una escalera, muy útil para hacernos llegar a la parte de arriba de cualquier sitio, pero completamente inútil una vez ha sido usada, porque no se incluía en ella ni una sola verdad. Echadle un vistazo al video, y ya me contaréis.

Para conocer un poco mejor el pensamiento de este autor, nada mejor que acercarnos a la película que sobre él hizo el creativo y desconcertante director  Derek Jarman bajo el título “Wittgenstein” (BFI 1993), y que nos permitirá introducir el tema de la lógica informal. Tras la publicación del “Tractatus”, Wittgenstein rompe con todo lo dicho con anterioridad (hasta el punto de que se suele hablar de un primer y un segundo Wittgenstein), y en su libro más celebrado de esta segunda etapa (“Investigaciones filosóficas”) insiste el filósofo austriaco en que lo fundamental del lenguaje no es tanto la búsqueda del “sentido” (el “referente” o “significado” de cada palabra) sino que lo que de verdad importa es su uso. Será precisamente este “uso del lenguaje”, que él entiende como un juego (de ahí su famosa expresión ”juegos de lenguaje”), el que nos permite comprender lo que se dice o escribe en base a su validez o invalidez lógica. Para hacer esto es necesario renunciar a la componente simbólica del lenguaje, por lo que esta forma de intentar comprenderlo se denomina lógica informal (por oposición a la lógica formal o simbólica).

Y una última recomendación para completar nuestros conocimientos sobre lógica: la lectura del texto “¿Cómo se llama este libro?” de Raymond Smullyan, que me he permitido descargar en formato pdf para que todos tengáis acceso a él. Vosotros mismos podéis acceder a la descarga a través del enlace que os sugiero a continuación, o bien buscar el material en el espacio de albertofilosofia en scribd.com. Y para animaros a leer, os muestro un ejemplo de lo que os encontraréis en el libro, que es un conjunto de adivinanzas y pasatiempos lógicos. En la reciente adaptación de la obra teatral “El mercader de Venecia” (Spice Factory 2004) de Michael Radford, sobre el texto original del inmortal William Shakespeare, se plantea un dilema lógico que se conoce como “Los cofres de Porcia”, en el que un bravo pretendiente deberá mostrar su valía en el arte del razonamiento para conseguir la mano de la joven y ansiada Porcia (a la que, por cierto, le gusta la idea de que su futuro marido sea un tipo inteligente).

Smullyan,R: ¿CÓMO SE LLAMA ESTE LIBRO? (descarga pdf)

Fuente: http://blog.educastur.es/lacasadeelrond/category/filosofia-y-ciudadania/

 

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