Los cerebros de los genios

Albert Einstein recogía colillas de cigarros en la calle para preparar su pipa. Robert Schumann creía que sus composiciones musicales se las dictaba el mismo Beethoven y otros grandes músicos ya fallecidos. Se afirma que Charles Dickens se defendió de erizos imaginarios con su paraguas mientras recorría las calles de Londres y que Salvador Dalí era un aficionado a las mascotas peligrosas.

 

 

Siguiendo la pista de la esquizotipia

 

La lista podría continuar al infinito porque las excentricidades de los genios forman parte de su personalidad y han trascendido, al igual que sus obras. Por esto, no es extraño que los psicólogos se hayan preocupado desde hace años en encontrar una relación entre la creatividad y los comportamientos extraños.

 

Estas pistas (entendidas como excentricidades) han conducido a los psicólogos a hipotetizar que en el fondo de estos comportamientos podría encontrarse una personalidad esquizotípica (que sería como una versión Light del trastorno de personalidad esquizotípica). Este tipo de personalidad puede manifestarse de diferentes formas, como en el pensamiento mágico (ideas descabelladas como la de Schumann), percepciones inusuales (como las distorsiones vividas por Dickens) , anhedonia social (como la preferencia por actividades solitarias de Emily Dickinson, Nikola Tesla o de Isaac Newton) o incluso niveles medios de paranoia (como la de Hemingway).

 

La primera evidencia científica de las relaciones entre la personalidad esquizotípica y la creatividad proviene del año 1966, cuando Leonard Heston, un genetista del comportamiento, reportó que los niños adoptados cuyas madres biológicas tenían esquizofrenia eran más creativos que los niños adoptados cuyas madres no tenían ningún padecimiento psicopatológico.

 

Cuatro décadas más tarde, Dennis Kinney, un investigador de la Universidad de Harvard, replicó el estudio de Heston. Entonces sugirió que las personas esquizotípicas tenían patrones de pensamiento poco convencionales y una forma de percepción que podía ser asociada con la esquizofrenia. Estudios realizados con posterioridad han demostrado que las personas creativas también puntúan alto en las escalas de esquizotipia. Sin embargo… ¿es este el ingrediente fundamental de la genialidad?

 

 

La posibilidad de manejar mucha información

 

Normalmente todos tenemos un filtro mental (denominado inhibición latente) que esconde la mayoría de los procesos que tienen lugar en nuestra mente. Estos filtros también restringen nuestro campo perceptual por lo que muchos de los estímulos que nos rodean no llegan a ser conscientes. Obviamente, existen diferencias en cuánta información bloquea cada persona.

 

Los filtros de las personas con esquizotipia o esquizofrenia bloquean menos información de forma que una mayor cantidad de estímulos llegan a su conciencia y en ocasiones estos son los que desencadenan las alucinaciones o ilusiones.

 

La desinhibición cognitiva también es esencial en los procesos de insight. Durante el insight los filtros mentales se relajan y dejan penetrar diferentes ideas, muchas de ellas verdaderamente extrañas. Como puede presuponerse, la falta de inhibición latente podría explicar la tendencia de las personas creativas a centrarse intensamente en el contenido de sus pensamientos y desechar el mundo exterior. Esta idea se comprobó en el año 2003 cuando investigadores de las universidades de Harvard y Toronto demostraron que las personas más creativas también presentan menores niveles de inhibición latente.

 

Así, el hecho de que pueda entrar más material a la conciencia, podría ser un aspecto importante para comprender la genialidad. Con una mayor cantidad de datos, las personas podrían recombinarlos de formas más originales, dando lugar a ideas mucho más creativas.

 

A comprobar esta idea vienen los estudios basados en el uso de la electroencefalografía donde se ha podido ver que las personas más creativas producen más ondas cerebrales en el rango alfa. Los neurocientíficos explican estas diferencias como resultado de una disminución en la activación cortical y una descentralización de la atención.

 

 

El resto de los ingredientes

 

Obviamente, la tendencia a la esquizotipia o la presencia de menos filtros mentales no garantizan que una persona sea un genio o que sea altamente creativa. Existen otros factores que también desempeñan su papel como la inteligencia y el sentido del humor.

 

Por ejemplo, también se conoce que los genios destacan por su perseverancia y capacidad para focalizarse en una actividad. Las personas geniales generalmente aman lo que hacen y se entregan en cuerpo y alma a esta actividad, de forma que aunque se equivoquen continúan motivados y no cejan en su empeño hasta encontrar lo que estaban buscando.

 

 

Fuentes:

Carson, S. H. (2011) Creativity and Psychopathology: A Shared-Vulnerability Model.Canadian Journal of Psychiatry; 56(3): 144–153.

Kounios. J. & Beeman, M. (2009) The Aha! Moment: The Cognitive Neuroscience of Insight.Current Directions in Psychological Science;18 (4): 210–216.

Carson, S. H.; Peterson, J. B. & Higgins, D. M. (2003) Decreased Latent Inhibition Is Associated with Increased Creative Achievement in High-Functioning Individuals. Journal of Personality and Social Psychology; 85(3): 499–506.

Kinney, D. K. et. Al. (2001) Zimbalist Creativity in Offspring of Schizophrenic and Control Parents: An Adoption Study. Creativity Research Journal; 13(1): 17–25.

Bienvenidos curso 2011/12

Tras las vacaciones y fiestas de la ciudad volvemos al día a día

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La primera tarea que vamos a realizar en estos primeros días es muy suave. Es importante que desde el principio os “marquéis” un hábito de trabajo, para ello os propongo  leer un cómic sobre la Historia de la Filosofía.

Agradecemos a José Ángel Castaño, profesor de filosofía de Roldán (Murcia), el esfuerzo por el cómic que nos brinda:

Origen histórico

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El “Mundo de Sofía”

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Espero vuestros comentarios.

Apuntes: Filosofía y Ciudadanía

Teoría de las Supercuerdas

A grandes rasgos, el problema fundamental de la física moderna es que no ha logrado presentar un modelo teórico que explique satisfactoriamente el comportamiento de la materia y de las cuatro fuerzas fundamentales que rigen nuestro universo: la gravedad, el electromagnetísmo, la fuerza nuclear débil y la fuerza nuclear fuerte. Las últimas tres están descriptas por la mecánica cuántica, mientras que la gravedad es explicada por la relatividad; si bien ámbas teorías funcionan perfectamente cuando se aplican por sí solas, fallan los intentos de hacer una descripción general y simultánea de todas las fuerzas fundamentales. En otras palabras: la ciencia necesita de una explicación cuántica de la gravedad para poder describir cabalmente al universo. A la búsqueda de esta “Teoría del Todo” está abocada desde hace casi cien años, desde los infructuosos intentos de Einstein por encontrar la “Ecuación Maestra” hasta la “Teoría M”, desarrollada a mediados de los años ’90.

Aquí es donde entra la Teoría de Supercuerdas, según la cual, la materia y la energía estarían formadas, no ya por partículas subatómicas, quarks, elctrones, fotones o gravitones, sino por partículas aún más pequeñas, delicadas cuerdas vibrantes, que serían los componentes primarios del universo. Estas cuerdas vibrarían a diferentes frecuencias, y el tipo de vibración de las cuerdas definiría el tipo de partícula que compongan. Para existir, las cuerdas requerirían al menos de once dimensiones: las cuatro conocidas por nosotros y como mínimo siete dimensiones más, que somos incapaces de percibir. Así, nuestro universo estaría dentro de una gran “membrana”, que sería parte de un espacio multidimensional aún mayor. Dentro de este marco, los gravitones estarían formados por cuerdas “circulares” (a diferencia de las demás partículas, cuyos extremos estarían “pegados” a nuestra membrana y, por lo tanto, prisioneros de ella), y así, serían las únicas partículas capaces de “saltar” entre una membrana y otra. Esto explicaría la diferencia entre la gravedad y las demás fuerzas y sería la tan buscada teoría del todo, capaz de explicar desde el Big-Bang hasta los agujeros negros, desde el comportameto cuántico de la materia hasta el movimiento de las galaxias.

Es un tema apasionante, complejo y nada fácil, y que no tiene que ser empíricamente cierto para poseer ese encanto tan especial que produce la comprensión de lo (a primeras luces) incomprensible. Si quieren empezar, no se dejen amedrentar por el aura metafísica de lo que expuse hasta ahora, mantengan la mente abierta y comiencen con la Wikipedia o, viendo la serie a la que me referí más arriba… que si bien no es gran cosa, ni un ejemplo de divulgación científica ni mucho menos, el tema es tan interesante que como introducción está muy bien. Aquí la dejo, doblada al español (peninsular).

Fuente: http://www.jupixweb.de/2007/07/16/las-supercuerdas-y-el-encanto-de-lo-incomprensible